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lunes, 28 de octubre de 2013

Identidad nacional


IDENTIDAD NACIONAL


La identidad nacional es una conciencia que da sentido de equivalencia y pertenencia del individuo y su comunidad con el estado nacional, y se diferencia de otros Estados, afirmando su unión o independencia  ante otras comunidades, en función de rasgos específicos; la fuerza integradora fundamental de esta unión es su historia común, reforzada mediante estructuras políticas, económicas y sociales. 



Es preciso señalar que la integración de un pueblo requiere de la unidad territorial, que implica el desarrollo de un sentimiento de comunidad y de la identificación entre sus pobladores; todos ellos aspectos fundamentales de la identidad nacional.

En este orden de ideas, la Identidad Nacional no sólo alude a los rasgos físicos que distinguen a los pueblos; en efecto, para que un pueblo pueda constituirse en nación requiere delimitar su espacio geográfico en el cual manifieste en distintas expresiones su cultura, sin embargo, la conciencia de identidad nacional se enraíza en los aspectos moral y espiritual del ciudadano, lo que es soporte y cimiento de la integridad territorial.
La nación llega a ser más completa e internamente más homogénea cuando la comunidad comparte la historia, las tradiciones, la religión y las costumbres, pero sobre todo, por la conciencia que tienen sus componentes de pertenecer a un grupo, a una sola familia, de estructurar un todo, con características únicas con respecto a los demás agregados sociales que constituyen el resto de las naciones.


Se entiende por nacionalismo, la lealtad y el compromiso empeñados en defensa de los intereses de una nación, que suelen expresarse principalmente en la disposición para defender su honor, valores culturales, a componentes de pertenecer a un grupo, a una sola familia, de estructurar un todo, con características únicas con respecto a los demás agregados sociales que constituyen el resto de las naciones.




 Ejemplos de identidad nacional:

El machismo.

El mexicano creó un concepto de hombría relacionado con su identidad, el machismo como identidad del mexicano, un patriotismo creado a partir de un sentimiento de inferioridad y alentado por las madres oprimidas, mismas víctimas del machismo mexicano. No se cree que exista un momento histórico en que podamos definir el nacimiento del macho mexicano, de una falsa identidad, pero el machismo se crea de la mano con la identidad del mexicano como tal, es decir, es decir fue una forma de sobrellevar una carga pesada, una vida agobiante llena de desigualdades y sobre todo, la mejor forma de justificar su inseguridad y su sentimiento de inferioridad, se piensa que el machismo mexicano nace como respuesta a la necesidad de contrarrestar una mala vida, una identidad perdida que buscaba ser encontrada aunque esta fuera falsa o equivoca.
No por nada el machismo ha sido una de las principales características de los mexicanos en trabajos de autores como Samuel Ramos, Octavio Paz e incluso Roger Bartra que tratan de explicar el porque? Como? ¿ y cuando?.

El éxito globalizado del Mexicano.

El nuevo Mexicano de finales del siglo XX ha entrado en un movimiento de imitación extranjera, asociando el lujo, el dinero, el poder y el consumismo como estándares de éxito, se ha dejado de lado el lado humanista, la convivencia familiar y armónica, la cooperación solidaria del vecino, ahora como se mencionó en una obra de teatro llamada “Sexo, Pudor y Lágrimas” de Antonio Serrano: “La nueva mujer es una fuente de impotencia masculina, una castradora” refiriéndose al nuevo papel de la mujer en la vida del mexicano, una mujer mas activa que ha dejado a un lado al hombre para salir y enfrentarse al mundo, logrando sus propios éxitos y enfrentando así mismo sus fracasos.


El nuevo mexicano no importa que sea parte de los 25 millones que vive en pobreza extrema o que pertenezca a los otros 40 que viven en pobreza, pero la televisión, la Coca-Cola y las sabritas no pueden faltar en una sociedad consumidora que asocia el éxito a lo material, que adopta productos extranjeros y los hace parte de su identidad, un éxito que no discrimina a pesar de las grandes desigualdades.




La muerte como amiga.

 Es cierto que el culto a la muerte es característico de ciertas culturas milenarias, el respeto a la misma es característico de la mayoría de las culturas, pero hasta ahora la convivencia, la risa, la fiesta e incluso la burla irónica de la figura de la muerte es una característica mexicana, tan conocida como la tortilla en todo el mundo, en la mayoría de los países Europeos la muerte es aceptada, pero jamás mencionada, como dice Octavio Paz, “ Es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios”, pero para todos nosotros los mexicanos la muerte es una amiga, una compañera, la acaricia, juega con ella y le hace el amor permanentemente; también es cierto que dicha actitud es un reflejo del miedo que nos representa, pero al menos no se esconde, simplemente lo transformamos y la confrontamos cara a cara llegando hasta el punto de la ironía.



Es importante mencionar que este deprecio irónico hacia la muerte no está de ninguna manera contrapuesto al culto que le profesamos, al contrario es una forma de enfrentarlo, una forma de disimular el dolor, de frenar la lágrima y convertirla en carcajada. El mexicano adora la muerte, la enfrenta, la seduce, pero jamás se entrega a ella, el mexicano no está dispuesto a realizar ese intercambio que amerita sacrificio, la muerte y el mexicano viven de cerca, permanecen juntos amándose sin contemplaciones, mantienen una estrecha relación, pero jamás procrean. El mexicano y la muerte van de la mano, siempre juntos, paso a paso, día con día, pero separados por una línea invisible que los impulsa suavemente hacia destinos opuestos.




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