IDENTIDAD NACIONAL
La identidad nacional es una conciencia que da sentido de
equivalencia y pertenencia del individuo y su comunidad con el estado nacional,
y se diferencia de otros Estados, afirmando su unión o independencia ante otras comunidades, en función de rasgos específicos;
la fuerza integradora fundamental de esta unión es su historia común, reforzada
mediante estructuras políticas, económicas y sociales.

Es preciso señalar que la
integración de un pueblo requiere de la unidad territorial, que implica el
desarrollo de un sentimiento de comunidad y de la identificación entre sus
pobladores; todos ellos aspectos fundamentales de la identidad nacional.
En este orden de ideas, la
Identidad Nacional no sólo alude a los rasgos físicos que distinguen a los
pueblos; en efecto, para que un pueblo pueda constituirse en nación requiere
delimitar su espacio geográfico en el cual manifieste en distintas expresiones
su cultura, sin embargo, la conciencia de identidad nacional se enraíza en los
aspectos moral y espiritual del ciudadano, lo que es soporte y cimiento de la
integridad territorial.
La nación llega a ser más
completa e internamente más homogénea cuando la comunidad comparte la historia,
las tradiciones, la religión y las costumbres, pero sobre todo, por la
conciencia que tienen sus componentes de pertenecer a un grupo, a una sola
familia, de estructurar un todo, con características únicas con respecto a los
demás agregados sociales que constituyen el resto de las naciones.

Se entiende por nacionalismo, la
lealtad y el compromiso empeñados en defensa de los intereses de una nación,
que suelen expresarse principalmente en la disposición para defender su honor,
valores culturales, a componentes de pertenecer a un grupo, a una sola familia,
de estructurar un todo, con características únicas con respecto a los demás
agregados sociales que constituyen el resto de las naciones.

Ejemplos de identidad nacional:
El machismo.
El mexicano creó un concepto de hombría relacionado con su
identidad, el machismo como identidad del mexicano, un patriotismo creado a
partir de un sentimiento de inferioridad y alentado por las madres oprimidas,
mismas víctimas del machismo mexicano. No se cree que exista un momento histórico
en que podamos definir el nacimiento del macho mexicano, de una falsa
identidad, pero el machismo se crea de la mano con la identidad del mexicano
como tal, es decir, es decir fue una forma de sobrellevar una carga pesada, una
vida agobiante llena de desigualdades y sobre todo, la mejor forma de
justificar su inseguridad y su sentimiento de inferioridad, se piensa que el
machismo mexicano nace como respuesta a la necesidad de contrarrestar una mala
vida, una identidad perdida que buscaba ser encontrada aunque esta fuera falsa
o equivoca.
No por nada el machismo ha sido una de las principales
características de los mexicanos en trabajos de autores como Samuel Ramos,
Octavio Paz e incluso Roger Bartra que tratan de explicar el porque? Como? ¿ y
cuando?.
El éxito globalizado del Mexicano.
El nuevo Mexicano de finales del siglo XX ha entrado en un
movimiento de imitación extranjera, asociando el lujo, el dinero, el poder y el
consumismo como estándares de éxito, se ha dejado de lado el lado humanista, la
convivencia familiar y armónica, la cooperación solidaria del vecino, ahora
como se mencionó en una obra de teatro llamada “Sexo, Pudor y Lágrimas” de
Antonio Serrano: “La nueva mujer es una fuente de impotencia masculina, una
castradora” refiriéndose al nuevo papel de la mujer en la vida del mexicano,
una mujer mas activa que ha dejado a un lado al hombre para salir y enfrentarse
al mundo, logrando sus propios éxitos y enfrentando así mismo sus fracasos.
El nuevo mexicano no importa que sea parte de los 25 millones que vive en
pobreza extrema o que pertenezca a los otros 40 que viven en pobreza, pero la
televisión, la Coca-Cola y las sabritas no pueden faltar en una sociedad
consumidora que asocia el éxito a lo material, que adopta productos extranjeros
y los hace parte de su identidad, un éxito que no discrimina a pesar de las
grandes desigualdades.
La muerte como amiga.
Es cierto que el culto a la muerte es característico de
ciertas culturas milenarias, el respeto a la misma es característico de la
mayoría de las culturas, pero hasta ahora la convivencia, la risa, la fiesta e
incluso la burla irónica de la figura de la muerte es una característica
mexicana, tan conocida como la tortilla en todo el mundo, en la mayoría de los
países Europeos la muerte es aceptada, pero jamás mencionada, como dice Octavio
Paz, “ Es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios”, pero para
todos nosotros los mexicanos la muerte es una amiga, una compañera, la
acaricia, juega con ella y le hace el amor permanentemente; también es cierto
que dicha actitud es un reflejo del miedo que nos representa, pero al menos no
se esconde, simplemente lo transformamos y la confrontamos cara a cara llegando
hasta el punto de la ironía.
Es importante mencionar que este deprecio irónico hacia la muerte no está de
ninguna manera contrapuesto al culto que le profesamos, al contrario es una
forma de enfrentarlo, una forma de disimular el dolor, de frenar la lágrima y
convertirla en carcajada. El mexicano adora la muerte, la enfrenta, la seduce,
pero jamás se entrega a ella, el mexicano no está dispuesto a realizar ese
intercambio que amerita sacrificio, la muerte y el mexicano viven de cerca,
permanecen juntos amándose sin contemplaciones, mantienen una estrecha
relación, pero jamás procrean. El mexicano y la muerte van de la mano, siempre
juntos, paso a paso, día con día, pero separados por una línea invisible que
los impulsa suavemente hacia destinos opuestos.
Ejemplos de identidad nacional:
El machismo.
El mexicano creó un concepto de hombría relacionado con su
identidad, el machismo como identidad del mexicano, un patriotismo creado a
partir de un sentimiento de inferioridad y alentado por las madres oprimidas,
mismas víctimas del machismo mexicano. No se cree que exista un momento histórico
en que podamos definir el nacimiento del macho mexicano, de una falsa
identidad, pero el machismo se crea de la mano con la identidad del mexicano
como tal, es decir, es decir fue una forma de sobrellevar una carga pesada, una
vida agobiante llena de desigualdades y sobre todo, la mejor forma de
justificar su inseguridad y su sentimiento de inferioridad, se piensa que el
machismo mexicano nace como respuesta a la necesidad de contrarrestar una mala
vida, una identidad perdida que buscaba ser encontrada aunque esta fuera falsa
o equivoca.
No por nada el machismo ha sido una de las principales
características de los mexicanos en trabajos de autores como Samuel Ramos,
Octavio Paz e incluso Roger Bartra que tratan de explicar el porque? Como? ¿ y
cuando?.

El éxito globalizado del Mexicano.
El nuevo Mexicano de finales del siglo XX ha entrado en un
movimiento de imitación extranjera, asociando el lujo, el dinero, el poder y el
consumismo como estándares de éxito, se ha dejado de lado el lado humanista, la
convivencia familiar y armónica, la cooperación solidaria del vecino, ahora
como se mencionó en una obra de teatro llamada “Sexo, Pudor y Lágrimas” de
Antonio Serrano: “La nueva mujer es una fuente de impotencia masculina, una
castradora” refiriéndose al nuevo papel de la mujer en la vida del mexicano,
una mujer mas activa que ha dejado a un lado al hombre para salir y enfrentarse
al mundo, logrando sus propios éxitos y enfrentando así mismo sus fracasos.
El nuevo mexicano no importa que sea parte de los 25 millones que vive en
pobreza extrema o que pertenezca a los otros 40 que viven en pobreza, pero la
televisión, la Coca-Cola y las sabritas no pueden faltar en una sociedad
consumidora que asocia el éxito a lo material, que adopta productos extranjeros
y los hace parte de su identidad, un éxito que no discrimina a pesar de las
grandes desigualdades.

La muerte como amiga.
Es cierto que el culto a la muerte es característico de
ciertas culturas milenarias, el respeto a la misma es característico de la
mayoría de las culturas, pero hasta ahora la convivencia, la risa, la fiesta e
incluso la burla irónica de la figura de la muerte es una característica
mexicana, tan conocida como la tortilla en todo el mundo, en la mayoría de los
países Europeos la muerte es aceptada, pero jamás mencionada, como dice Octavio
Paz, “ Es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios”, pero para
todos nosotros los mexicanos la muerte es una amiga, una compañera, la
acaricia, juega con ella y le hace el amor permanentemente; también es cierto
que dicha actitud es un reflejo del miedo que nos representa, pero al menos no
se esconde, simplemente lo transformamos y la confrontamos cara a cara llegando
hasta el punto de la ironía.
Es importante mencionar que este deprecio irónico hacia la muerte no está de
ninguna manera contrapuesto al culto que le profesamos, al contrario es una
forma de enfrentarlo, una forma de disimular el dolor, de frenar la lágrima y
convertirla en carcajada. El mexicano adora la muerte, la enfrenta, la seduce,
pero jamás se entrega a ella, el mexicano no está dispuesto a realizar ese
intercambio que amerita sacrificio, la muerte y el mexicano viven de cerca,
permanecen juntos amándose sin contemplaciones, mantienen una estrecha
relación, pero jamás procrean. El mexicano y la muerte van de la mano, siempre
juntos, paso a paso, día con día, pero separados por una línea invisible que
los impulsa suavemente hacia destinos opuestos.


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